sábado 16 de mayo de 2009

Six Feet Under y la muerte



ISAT, canal argentino de cable, está retransmitiendo al que considero el mejor programa que he visto en la televisión: Six Feet Under (SFU). Una verdadera joya, algo raro, creo que la televisión debió clausurar el día en que transmitieron el último capítulo de esa serie, porque dudo que alguien pueda escribir un material tan brillante como el que se lanzó Alan Ball. Y, por cierto, ahora que acaba de terminar la primera temporada de True Blood, creo que es buena, sí, bastante, pero no le llega a SFU; es que nada le llega: Californication es grandiosamente cínica, Fringe me está gustando, Breaking Bad tuvo una brillante primera temporada, Dexter es la coñodemadrada más de pinga de la televisión actual, Weeds es un palazo (y al igual que Breaking Bad presenta una cara extraña de los narcotraficantes, que haría sonrojar al pure de José Sant Roz), Epitafios y Alice son muestras de que en Latinoamérica también se pueden hacer buenas series, pero no le llegan a SFU, con decir que creo que ni siquiera Los Sopranos le llegó, aunque estuvo cerca.

Les invito a que la vean...

Pero yo no quería hablar de televisión. Sobretodo porque se supone que la gente inteligente no ve televisión, así que debo ser un estúpido, porque hasta le dedico una sección a la tele en este blog. Yo de lo que quería hablar era de la muerte.

No deja de ser divertida la reacción de la gente ante los funerales. Acusan a las funerarias de vivir de la desgracia ajena, de ser mercaderes de la muerte, de convertir algo tan sagrado como lo es la muerte (así, con la muletilla verbal ‘como lo es’ de por medio) en un circo, dicen que los dueños de la funerarias no tienen sentimientos, y, volviendo al post de hace unos días, podría hablarles de cómo las religiones han aprovechado la muerte para convertir al ser humano en un miedoso y pajúo que le teme a la vida.

Es simpático que no acusen de lo mismo a los heladeros. Porque si hacer urnas y poner flores alrededor de un cadáver es mercadear con la muerte, asumo que venderle helado de chocolate a los niños y helado de fresa a los enamorados es mercadear con la infancia y con el amor, ¿o no?

Es ridículo que la gente se enamore con la música de Serrat (y algunos pervertidos se enamoran con una bachata de Aventura) y ponen en sus biografía: “aquel día, mientras escuchaba Penélope, vi a fulana, llegar hasta mi y me enamoré de inmediato”. Así se expresan acerca del cantautor, firmado por una poderosa discográfica, que escribió la baladita con la que le dieron el primer beso a su jevita(to). Sin embargo, esos señores, suelen escribir también en la misma biografía: “El día en que mi abuelita murió fui a la funeraria y no pude entender la mirada avara del sepulturero que quería ganarse un dinero por atender el cadáver de mi abuelita Filomena, seguramente este mercader de la muerte nunca sabrá a que sabían las cachapas de la abuela cuando me las hacía, por allá por mil novecientos cincuenta”. O cualquier cursilería semejante.

Siempre me han fascinado los mercaderes de la muerte. Incluso creo que me gustaría ser dueño de una funeraria, si no tuviera otras inquietudes sería un feliz tratador de cadáveres. Me parece una labor dignísima e ingrata. Nadie recuerda con una sonrisa al dueño de una funeraria, a pesar de que la mayoría de las funerarias tienen precio asequibles y te dan facilidades de pago que no te dan ni los sensibles vendedores de peluchitos tiernos, ni los afectivos vendedores de cachorritos peludos y chiquiticos.

¿De dónde viene el desprecio por los empleados de las funerarias y por los funerales en sí?

Para mi el enterrador es un personaje admirable. El maquillador de cadáveres un artista. La señora que hace café es, siempre, una mujer comprensiva y profundamente humana; siempre que voy a un funeral las veo consolando a algún familiar que llora desconsoladamente.

Pero es que además de lo que creo es una gran labor social, esta gente es humanamente fascinante. ¿Cómo será vivir de la muerte? Ver cuerpos todos los días, vestirlos con la última prenda que usarán, maquillarlos, a veces bajo petición, de la madre que quiere que el muchacho se vea en la runa, igualito, a como se veía en vida.

Y sobre todo, me pregunto que pasará con estas personas cuando se les muere un familiar, o cuando se encuentran al borde de la muerte. De hecho, en SFU, los mejores momentos vienen cuando los Fisher se enfrentan al fallecimiento de uno de sus miembros. Nathaniel, el patriarca, fallece en la memorable primera escena del primer capítulo, y Nate, el hijo pródigo, fallece tres capítulos antes del último. En el que es, probablemente, el mejor final que haya tenido serie alguna.

Pero hablaba del desprecio, y creo que el desprecio a esta gente viene de nuestra censura moral. Censuramos la enfermedad, el dolor, la muerte. Hoy en día hay una suerte de tendencia mundial que arbitrariamente llamaré “felicidad y positivismo a juro”, representada, por ejemplo, en la autoayuda, y en esa cara de fo que ponen todos cuando se habla de enfermedades o muerte.

De hecho, en muchas películas recientes: 21 gramos, La Habitación del Hijo, En la Habitación, Río Místico, etc. todo va bien, hasta que alguien se muere.

La muerte, el destino inevitable de todos, incluso de los dictadores que se creen inmortales, se nos es vendido como algo feo y reprochable, y como algo que no se nombra. Es como si el no hablar de eso nos hiciéramos inmortales.

No sé como terminar este post. Lo dejo así, como un homenaje a esos trabajadores insignes que se encargan del aspecto mas ocultado, censurado y despreciado de la sociedad moderna. Para ellos mi respeto y admiración.



Blogalaxia:

8 Comentario (s):

Anónimo dijo...

A mí también me encanta. Lo que me pregunto es cuánto tiempo más disfrutaremos el "privilegio" de poder ver televisión por cable y satelital. Hasta eso nos lo van a quitar.
Telefónica, Intercable, Directv, NETUNO se van, se van, se van, no tienen dólares para pagar las señales y Telefónica-Movistar ya ha dicho en España que Venezuela dejó de ser un sitio rentable para sus operaciones. Matan a Globovisión y quedamos viendo lo que el gobiernucho quiera que veamos. Adiós series de TV buenas, Adiós al anime, al cartoon, adiós a las series japonesas, chamo. CANTV está en el proceso de migrar todas sus operaciones (telefonía fija, telefonía móvil e internet) al Satélite Simón Bolívar. Lo que se traduce en unas telecomunicaciones controladas al 100% por el gobierno. Los Firewall de CANTV filtrarán las conexiones, lo que dicho en otras palabras, sólo accederemos a las webs que el listado del gobierno haya aprobado. Adiós al msn, adiós a los blogs, adiós a esta pequeñísima rendija a la libertad de expresión. Ya comenzó la quema de bibliotecas públicas en Venezuela (van dos, Lara y Miranda), se le negó el cupo de importación al sector librero, lo que se traduce en que “leeremos sólo aquéllo que el gobierno desee que leamos”. Aislamiento y empobrecimiento, el pueblo metido en el puño del estado. Venezuela planea salirse de la OEA, lo que se traduce en “el gobierno no tendrá que rendirle cuenta de sus violaciones a nuestros derechos humanos a nadie, ni siquiera a la Corte Interamericana”. Se están dando las condiciones necesarias y suficientes para el establecimiento formal y definitivo del modelo maoista en el país. Un modelo que en todas partes donde ha sido aplicado, tristemente ha terminado en genocidio. El asesinato impune del 25 y 30% de las poblaciones (profesionales, estudiantes, intelectuales, periodistas, opositores al régimen, escritores, artistas, y toda la clase media).

Vanessa dijo...

Lo disfruté mucho -lo que escribiste-, pero no te preocupes, que no voy a usar tu artículo para criticar a Chavez. La muerte no me parece algo de lo que no se deba hablar, pero sí estoy rodeada la mayoría de las veces por personas que piensan así. Una vez le dije a mi mamá 'loca, si yo me muero antes que tú, quiero que suene la música de...' y me calló diciéndome 'aaayyy, Vanessa, qué es esooo'. Me recordó a un cuento que escribiste hace unos meses que también me gustó.

Juniper Girl dijo...

Tienes que ver okuribito.

John Manuel dijo...

Anónimo: Sí a mi también me preocupa el tema. sin duda están ahorcando a las cableras para que se vayan, mientras, en paralelo, acaban con los medios públicos. Válido tu comentario

Vanesilla: La muerte, al igual que la enfermedad, la tristeza, etc. Son temas prohibidos. Es parte del mecanismo perverso que tiene a las personas tranquilitas. Es como lo de los terremotos: nadie habla de eso hasta que ocurre uno y entonces todos reaccionan como gafos porque nunca pensaron que podía temblar en Venezuela.

Juniper: Claro!!!!!!! Desde que se ganó el Oscar (que yo juraba que se gana The Class o Vals con Bashir) estoy chingo de verla, pero no la he encontrado.

Vicente dijo...

Un detalle / Dato:
Acá tienes una base de datos inmensa de series en streaming:
http://www.monblog.ch/shimux/
No le pares bolas al francés, dale click al ícono correspondiente y asegúrate que diga V.O. (versión original).
Te equivocas: La mejor serie de todos los tiempos, o bueno, Top 3, es sin duda "The wire". Si no la has visto, vacílala allí.
Saludos y no te quedes pegado demasiado.

Juan dijo...

lo weno del negocio de las funerarias es que la gente nunca deja de morirse (sería de muy mal gusto hacerlo)y siempre habrá clientela...y en este pais! no jooooooooooooooda más q en cualkier otra parte

Anónimo dijo...

hay que ser bien huevon para hablar tantas pitoladas juntas

John Manuel dijo...

Luis. Mi Rey. ¡Volviste! Ya te extrañaba. Lástima que sigas insultando sin originalidad alguna.